Desde pan hasta viagra

El marido de la tendera

Mercedes Morales es la tendera. Y MAMA BIO la tienda

Una semana de marido de la tendera (LoNatural de MAMABIO en Benicássim) es toda una experiencia. La de cosas que se aprenden sentado en un rincón viendo lo que compra le gente y sobre todo cuando piden consejo a mi mujer sobre una crema para adelgazar o un sobrealimento bio para estar fuerte en la bicicleta.

Pero lo del pan es más que interesante. Sugerente. No sabía que había tanta gente con afición y gusto por el pan. Yo lo utilizo solo para mojar cuando como huevos fritos. Pero hay gentes que no saben vivir sin el pan pegado a la mesa. Y claro, el de trigo les produce pesadez de estómago y de kilos y optan por otras variedades, que de todas hay en la tienda de la tendera MAMA BIO.

El otro día vino uno que se sabía todo sobre los panes y nos puso en un aprieto. Cuando desde mi esquina me di cuenta del apuro que pasaban las chicas salí a defender la Cruzada. Y le expliqué una guerrita: que si los alemanes gustaban de este pan, que si el otro provocaba aires. Y que el mejor era el de la estantería.

Les juro que mi mujer se quedó muda ante mi sapiencia. Y es que uno se prepara para todo en la vida. Hasta para ser el marido de la tendera. Al fin y al cabo el cliente siempre tiene razón. Es el Jefe, que dice Juan Roig. Total, que se llevó dos barras de espelta y prometió que volvería porque las magdalenas de este producto le encantan a su hijo. A mi también.

Y hay gente para too, como decía Rafael El Gallo ante el filósofo Ortega y Gasset. El otro día vino una señora a pedir remedio para sus ardores. Que si su marido, que si tal y que si cual. ¡Vete a saber por qué fallaba la escopeta! Desde mi rincón asistía estupefacto a su petición, porque recordaba que en un reciente viaje al zoco de Marrakech (Marruecos) nos ofrecieron Mandrágora (sería Yohimbe) como sustituto de la viagra.

No tenemos de eso, le dijeron las chicas. Pero me quedé con la duda de si valdría la pena hacerse con unas provisiones y ver el resultado. Ni preguntarlo me atreví. Una cosa es ser castigado a dormir en el sofá de casa y otra dormir en el sofá de la tienda. Por si acaso me lleve una botella de vino ecológico a casa para ir probando nuevas formas de maridaje.