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Jesús Montesinos
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Una sociedad aún más perpleja

Escrito por Jesús Montesinos el 18 de Junio de 2011

La perplejidad invade a una sociedad que no sabe qué está pasando y, sobre todo, no sabe cómo solucionarlo. No nos fiamos de los políticos como salvadores, así que tendremos que arremangarnos y ponernos a la faena porque pasan los meses y siempre esperamos que en las elecciones o pactos siguientes aparezca la varita mágica. No la hay aunque se empeñen indignados o banqueros.

Se afianza una sociedad dual, capaz de interesar a Ford para una inversión millonaria y al mismo tiempo registrar en el primer trimestre de este año una caída importante de la recaudación por el impuesto de sociedades. Perplejos esperábamos que los jóvenes enarbolaran la bandera de la indignación y ahora no sabemos cómo volver a meterlos en internet. Dual porque hay una parte blindada ante la crisis y otra que la sufre. Estamos cada vez más perplejos.

Tenemos que seguir pagando la hipoteca, pero también queremos irnos de vacaciones. ¿Acaso no tenemos derecho después de un año de calvario? Menuda perplejidad. Porque a la vuelta nos preguntaremos para qué queremos ese apartamento en la playa que no hay forma de vender. Lo importante que fue comprarlo. Perplejos nos hacemos preguntas sin respuesta: ¿Hay que renunciar a tener ese patrimonio? ¿Qué les vamos a dejar a nuestros hijos? Desde el inicio de la modernización de la economía española con la Restauración canovista los españoles hemos vivido un mundo dual entre el querer y no poder que ahora nos lastra.

Perplejos tenemos que admitir que Camps nos anuncie austeridad en una Comunidad que tiene como lema la ostentación y la riqueza. Pero no hay otro camino que valorizar la gestión y el trabajo por encima del derroche. Si ahora hubiera que empezar la nueva Fe a buen seguro que se harían tres hospitales pequeños en lugar de uno grande. Y a buen seguro que no habría tantos reinos de taifas como diputaciones, ayuntamientos de presupuestos millonarios y tanta universidad pública. Pero ahora estamos perplejos viendo vacio el fondo del calcetín. Hemos vivido del dinero alemán para construir carreteras, pantanos y universidades (Fondos Feder) y para financiar apartamentos y ahora nos molesta que nos pidan la devolución del préstamos. ¿Cómo se atreven a eso? Pues lo están haciendo y solo podemos devolverlo empobreciéndonos. ¡Que perplejidad!

Como no nos explican cómo vamos a salir de esta (llevamos cuatro año arruinándonos) nos sentimos perplejos ante el anuncio de un cambio de nuestra privilegiada condición de vida. ¿Por qué Merkel y Sarcozy van a decidir cómo tenemos que vivir nosotros? Pues porque les tenemos empeñadas hasta las joyas de la abuela. Solo hay que asumir que tenemos que pagar nuestras deudas y a partir de ahí todo será más fácil. Si usted no paga al super ya no le dejan comprar. Así que ahorre para liquidar la cuenta.

Perplejos asistimos a la irrupción de los indignados en nuestra vida pública. Hasta ahora valía indignarse en el bar a la hora del almuerzo. Pero las broncas callejeras nos suenan mal. ¿Cómo separar a los bronquistas de la gente indignada porque está perpleja? Imaginen la perplejidad de los políticos catalanes cuando se quedan cercados por grupos violentos que no hablan para nada de “independencia” o “soberanía”. Protestan contra algo tan global como los recortes derivados de la crisis. Perplejidad nacionalista.

Cada día nos levantamos más perplejos porque no entendemos que un joven con dos carreras tenga un sueldo mileurista (si tiene empleo) y se prejubilen en las cajas o telefónicas con sueldos millonarios. Y no entendemos que otros países hayan salido de la crisis y aquí andemos enredados discutiendo si las reformas necesarias son de derechas o de izquierdas. O esperando a Don Pelayo.

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El recorte del despilfarro

Escrito por Jesús Montesinos el 11 de Junio de 2011

De nuevo llega el cobrador del frac para recordarnos nuestras deudas en forma de déficit público autonómico y la incapacidad para generar empleo. Un cobrador que nos recuerda que para pagar nuestra inmensa factura solo lo podremos hacer con grandes reformas en el proceso productivo y recortando el inmenso gasto que nuestras múltiples administraciones necesitan para funcionar. Pero nadie quiere meterle el cascabel a ese gato.

Juan Roig, convertido en el gurú práctico de la crisis, dice que “en este momento nada es intocable”. Y además de las consabidas propuestas de trabajar y trabajar más y mejor, Roig recuerda que podemos estar de acuerdo en defender el estado del bienestar, pero no el estado del despilfarro. Una propuesta muy simple que no contiene copagos, recortes de servicios ni eliminación de derechos. Simplemente hay que recortar el despilfarro que encanta a nuestros administradores. Lo están haciendo familias y empresas, ¿por qué no pueden hacerlo los ayuntamientos, las diputaciones o la Generalitat?

Para Roig despilfarro es el absentismo laboral que es común en nuestro servicio público. La sanidad pública valenciana, por ejemplo, tiene un grave problema de absentismo y aún mayor de eficacia. Lo tiene ahora y lo tenía cuando se fundó el Servei Valencía de Salut, pero entonces no había que medir el €. Soluciones como el copago son una excusa para aliviar el déficit generando más ingresos sin tocar los gastos. Hay que recortar el despilfarro porque una sanidad pública universal y gratuita no tiene porque ser cara por su alto coste.

Hay en la administración autonómica y municipal un problema de sobrecoste provocado por la hipertrofia de funcionarios y la ineficacia de un modelo de gestión destrozado por la crisis. Han cambiado empresas y familias, ¿por qué no el ayuntamiento de Valencia, la Conselleria de Educación o RTVV?

Sanidad, educación, infraestructuras, servicios o eventos no tienen por qué ser más caros porque sean públicos. Hay que medir sus costes por la eficacia para el ciudadano, no para los funcionarios o los políticos. En cualquier empresa se ordenan los flujos de trabajo, mayor eficacia en los tiempos y los puestos y un dimensionamiento de las plantillas acorde con la demanda de la producción. En la administración es al contrario. En RTVV un electricista de cables rojos solo trabaja para arreglar cables rojos (ese es el problema endémico y no los noticiarios). Y en la enseñanza pública el maestro no se considera responsable de su bajo nivel pedagógico (¿Así se defiende una enseñanza pública?). El despilfarro no es solo cuestión de presupuesto, es eficacia en el gasto de ese presupuesto.

Meterle mano al déficit en las autonomías y ayuntamientos no tiene porque conllevar reducción de servicios. Las empresas cambian su modelo de gestión, piensan en el cliente y abordan nuevos sistemas más baratos de producción. ¿Por qué en la conselleria de Industria tardan dos meses en contestar una solicitud que se arregla en una mañana? ¿Por qué en Vall d´Alba y cien pueblos de menos de mil habitantes hay que tener una piscina climatizada? Los ayuntamientos y las diputaciones no pueden, pero los vecinos también deben asumir que pueden ir a un pueblo de al lado, como van a comprar a El Corte Inglés que está en la capital.

Y despilfarro es también lo que hacen en las cinco universidades públicas valencianas. Con un presupuesto millonario gestionado de forma autónoma están consideradas de las más mediocres de España en la calidad de sus enseñanzas, luego su modelo no sirve y resultan muy caras. ¿Hay que mantenerlas así porque son el centro de un saber que no sirve a la sociedad?

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El efecto mariposa del pepino

Escrito por Jesús Montesinos el 4 de Junio de 2011

La precipitación de una senadora alemana de la ciudad estado de Hamburgo ha arruinado la exportación hortofrutícola del pepino y otras variedades de temporada. Aunque ahora vayan dándose golpes de pecho el mal ya está hecho. Los pepinos para las cabras, el tomate y la sandía tocados y lo que es peor: la frontera europea la vuelven a colocar en los Pirineos. Para el consumidor alemán, francés o ingles nuestro control de calidad es como el de Marruecos.

Visto lo visto nos podemos quedar en acusar a la indolencia de la burocracia de Bruselas, a la ineptitud del gobierno Zapatero (perdido en mil cuitas) o la mala sombra de la senadora alemana en cuestión. Incluso algunos exportadores y transportistas quedarán encantados cuando en unos meses reciban unas indemnizaciones de Alemania vía Unión Europea. Dinero en vena sin pasar por nóminas ni impuestos. Pero en un par de años volverá a pasar lo mismo y seguiremos esperando hacer el negocio con las subvenciones, como con el lino o las vides arrancadas (de ahí viene el negocio actual del vino).

Hay una parte de este conflicto que corresponde a la incapacidad de las empresas productoras (un invernadero es también una SA como un taller de tornillos o un hotel) por adaptarse a la fragilidad de los mercados. Al pepino le pasa como a la naranja o al azulejo, el mueble o el calzado, sectores tradicionales valencianos. Obsesionados por la producción han olvidado los costes, fidelizar clientes o disponer de una logística y marketing suficiente para desviar la producción a mercados menos hostiles en un momento dado. Solo interesa vender, aunque sea barato. Los datos de la creciente exportación de azulejos son engañosos porque no se acompañan de precios, costes y modelos que se producen. Solo se valora el volumen y eso no deja dinero. Solo apariencias políticas.

Junto con la excesiva producción que deriva en ociosa cuando llegan momento críticos (¿En qué quedan los beneficios del pepino del año pasado cuando se restan las pérdidas de este conflicto?) es importante valorar la debilidad de nuestra posición en el mercado. ¿Podría Maritina (por comparar con la senadora agrícola de Hamburgo) decretar que la salchicha de esa ciudad es la causa de nuestros kilos? Lo podría decir, pero nadie haría caso. El producto tiene un fuerte posicionamiento entre los partidarios de la carne. Sin embargo una desconocida senadora dice una boutade sobre el pepino y quiebra un negocio de millones de euros. Hay evidentemente un efecto mariposa (el aleteo de una mariposa explica que cualquier pequeña variación puede provocar un efecto grande), pero es igual o más importante tener en cuenta que en un mundo globalizado ese aleteo puede venir de cualquier parte.

Todos los datos indican que cualquier atisbo de recuperación económica pasa por la exportación. Sin embargo una parte importante de las empresas caminan en esa dirección con la misma fragilidad que los productores de pepinos. Cualquier aleteo nos deja a expensas del destino, convirtiendo en ociosa todo nuestro esfuerzo. De ahí la importancia de valorar que no todo es producir, producir, producir. Eso lo hacen los chinos a mejor precio o en el caso de los pepinos en el Magreb o Turquía. Hay que generar marca, fidelidad y posicionamiento en el mercado, de manera que estas mariposas no nos provoquen un desastre (el buen dato del paro queda destrozado por los despidos del pepino).

La economía valenciana se ha especializado en la producción y ha olvidado su posicionamiento comercial ante los clientes de entidad. Esto nos coloca en una situación muy débil, porque en cualquier momento puede ocurrir una pequeña variación en el turismo, la producción industrial o el territorio que nos ponga a los pies de los caballos.

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La recuperación será civil o no será

Escrito por Jesús Montesinos el 2 de Junio de 2011

¿Cuántas horas dedican Amancio Ortega o Juan Roig a la política? ¿Y cuántas Barbacid, Punset o José Antonio Marina? ¿Y las PYME del polígono de Tres Cantos en Madrid o del parque tecnológico en Valencia? ¿Y la señora del quinto? Pocas o ninguna. Justo cuando tienen que votar, reunirse con un político al uso o quejarse de que sube la merluza y su hijo está en el paro. Su tiempo lo dedican a gestionar con mayor o menor éxito los negocios o su casa y la política se supone algo que se ve en TV. La sociedad entrega en democracia un cheque en blanco a los políticos para que se ocupen de la cosa pública, aunque pide resultados. Pero ahora esos resultados se hacen esperar tanto que demuestran una incapacidad de las élites políticas por satisfacer ese cheque en blanco.

El qué hacer de Lenin aparece como pregunta retórica permanente sin que la representación política sea capaz de responderla. Al contrario. En mayo de 2010 el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, anuncio un cambio rotundo en su política económica, después de que sus acreedores le dijeran como tenía que ordenar su casa para pagar las deudas. Pero un año después los políticos siguen encelados en sus procesos electorales permanentes, de forma que nadie se arriesga a formalizar los cambios estructurales precisos para salir de esta profunda crisis. Pensiones, estructura administrativa, reforma financiera, reducción del déficit en autonomías y ayuntamientos, liberalización de servicios, apuesta por el conocimiento, etc., son reformas estructurales que siguen pendientes de un mejor momento histórico.

Eso ha derivado en que cuatro años después de iniciada oficialmente la crisis hayamos entrado en el absurdo de un crecimiento del 0,3, frente a una inflación del 3,8 %, la economía sumergida se ha disparado y, lo que es peor, ha caído el consumo y no se crea empleo neto porque la sociedad ha perdido la confianza en la capacidad política por sacarnos del marasmo (cinco millones de parados). ¿Qué hacer? Pues la solución no puede llegar desde la política, porque mucho que sus líderes lo exhiban. El PSOE anda liado en una catarsis que no quiere asumir, Rajoy amaga con salvar la patria y los nacionalistas hagan su agosto a cuenta de la debilidad del PSOE (Bildu y las trapisondas con la deuda)

Cambian los hábitos de los ciudadanos (consumo, conectividad y principios morales), empresas y familias se autoimponen la austeridad, los jóvenes asumen que nos les queda otro camino que emigrar como hicieron sus abuelos (www.decigarrasyhormigas.com, blog económico del IVIE), trabajadores y empresas acuerdan nuevos marcos individuales de relación salarial y a trancas y barrancas todos acaban aprendiendo que hay que adaptarse a las nuevas situaciones. Pero mientras tanto la política sigue condicionada por el gasto para ganar elecciones y un colapso administrativo que raya en la irresponsabilidad.

La sociedad civil camina y paga su precio por la crisis: cinco millones de parados y depuración para quien no se adapte. La gran realidad. Por eso en Catalunya aparecen los primeros debates públicos sobre la necesidad de los recortes, la pequeña Cajastur se impone contra la ineficacia de la CAM y las empresas pactan directamente con sus trabajadores para sobrevivir, al margen de una negociación colectiva muerta. Los políticos están para ganar elecciones y repartirse los sillones, no para enmendar los males de la patria. Lo del pepino es una metedura de pata alemana y también una incapacidad española por saber competir con productos frágiles en mercados hostiles. No vendrá pues la solución desde la política.

Aparecen nuevas formas de organización social (facebook, twitter, clubs de compra, debates culturales en línea…) y nuevos liderazgos sociales, y sin embargo los partidos políticos siguen enredados con sus demagogias baratas: coches oficiales, teléfonos móviles y guerras cainitas por un sillón. Lo del 15 M es un aviso de que la sociedad se mueve, aunque este movimiento vaya a quedar en una ocupación temporal de plazas y calles. Resulta más importante ver a fabricantes que por su cuenta y riesgo van a buscar mercados en cualquier parte del mundo. A los ciudadanos se nos queda cara de palo al ver ese mundo paralelo a nuestra vida y la grave dimensión de nuestros problemas. Por eso en el cuestionario de prospectiva sobre España 2020 que está haciendo el CES el DAFO sobre mil aspectos de España se inclina hacia el apartado de Debilidades/Amenazas y pocos a Fortalezas/Oportunidades. ¿Qué hacer? ¿Quién asume el liderazgo de sacarnos de esta? Tendrá que ser la propia sociedad civil.

Las empresas y las familias están aprendiendo a golpes a crear dimensiones societarias nuevas o administrar los ahorros. Casi nadie sueña en el tiempo pasado porque se convierte en estatua de sal (discurso de Emilio Botín el 11 de mayo en Academia General Militar de Zaragoza). Pero las élites gobernantes en las administraciones españolas están demostrando su incapacidad para gestionar la crisis, fundamentalmente porque el discurso demagógico frente a las campañas electorales les impide abordar retos como el copago de la sanidad, supresión de universidades repetidas o la reducción de gastos en infraestructuras de lujo e innecesarias más allá del manto patriotero.

El recurso permanente a la emisión de deuda patriótica para alimentar el déficit incontrolado de autonomías y ayuntamientos no entiende que habrá que subir impuestos para pagarlo y el drenaje de recursos financieros que esto produce en el mercado. Hay que ganar elecciones autonómicas, municipales o generales aun consumiendo los créditos que necesita la generación de empleo.

La recuperación será civil porque ya está siendo. La sociedad a través de sus propios mecanismos de depuración asume duramente los cambios obligados por la situación. Solo se resisten a ello quienes viven del presupuesto. Por eso empresas, amas de casa o intelectuales cada vez trabajan más sin depender de la política. Hay ideologías y hay vida fuera de la política en un país que cree que solo puede hablar de políticos y fútbol.

(Publicado en la edición de mayo del think tank Knowsquare)

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¿Y mientras tanto qué hacemos?

Escrito por Jesús Montesinos el 28 de Mayo de 2011

Acabadas las elecciones autonómicas y municipales, la OCDE anunció esta semana que al ritmo que vamos hasta el 2025 España no habrá solucionado el grave problema del paro, que ahora alcanza a cinco millones de personas más autónomos no registrados. Pero esta misma semana el think tank británico Open Europe ha anunciado que sobre España se cierne una tormenta perfecta por la coincidencia de la inflación, la subida de los tipos de interés, la deuda oculta municipal y autonómica y el retraso en las reformas. Resulta que ya han pasado las elecciones y seguimos peor que antes.

Y es que enredados permanentemente en lo urgente dejamos de lado lo importante. Ya se han celebrado unas elecciones, pero ahora hay que prepararse para las otras y así sucesivamente. Solo se aborda lo urgente y lo correcto electoralmente. Mientras tanto quedan para mejor ocasión las grandes decisiones estructurales que deben permitirnos mejorar nuestra situación económica y, al menos, generar confianza para crear empleo. Estamos en ver cómo desmontan las concentraciones del 15M, en saborear el triunfo del PP el 22M o en la gran catarsis de un PSOE que no es posible si no está en el poder.

Lo del PSOE es evidentemente el caso más grave. Zapatero puede acabar su tragicomedia dejando al PSOE como partido residual para los próximos diez años. Pero tanto él como los otros adanes surgidos a su sombra están solo pendientes de mantener el poder y no en reflexionar que el socialismo español se ha quedado sin argumentos, pillados por una derecha centrada y una izquierda que le ha arrebatado la calle. La batalla entre primarias y congreso oculta un proyecto político vacio, donde la ideología ha sido sustituida por la lucha de soviets por ocupar el poder. ¿Qué discurso puede mantener el perdedor Alarte en las Cortes Valencianas? ¿O Barrera en Castilla La Mancha? Ese es el problema y no su continuidad en el cargo.

Temas urgentes. El gobierno encelado con su partido. El PP aprovechando el tirón para cerrar las elecciones generales. Y los del 15M que fueron la alternativa son ahora el problema. ¿Pero y los temas importantes? Las empresas siguen cerrando porque no tienen mercado ni financiación. No hay creación de empleo, por lo que seguiremos en estos registros del paro. Y los ayuntamientos no saben cómo pagar las nóminas de este mes por lo que no se plantean pagar las facturas de los proveedores.

Si la política está en sus enredos, cómo van a ocuparse de lo importante. Solo la aplicación de la Directiva Europea de servicios generaría 200.000 empleos e incrementaría la competitividad entre empresas con una mejor productividad y bajada de precios. Y lo mismo en la oferta de productos a partir de la libre circulación de estos. ¿Por qué tiene que valer una aspirina lo mismo en todas las farmacias? ¿Y un litro de gasolina? ¿Para qué hace falta un Tribunal de la Competencia (Fernando Castelló en la Generalitat) si los precios están controlados por los monopolios? Pero lo importante necesita decisiones y políticos fuertes.

La atonía del consumo interior es pieza clave en la recuperación y este colapso viene de la desconfianza que tiene el consumidor/persona. Es obvio que la confianza es fruto de la transformación de la percepción de la crisis, pero mientas esto llega (llevamos cuatro años de retraso) hay medidas como la liberalización de la circulación de productos, servicios y personas (solo 7 de 800 profesionales tiene un reconocimiento automático en la Unión Europea) o la facilidad para la exportación que contribuirían a mejorar las condiciones antes del colapso que anuncia la Tormenta Perfecta.
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Alberto Fabra arrasa en autonómicas y municipales

Escrito por Jesús Montesinos el 23 de Mayo de 2011

La fórmula a la francesa utilizada por Camps de situar a los alcaldes de las capitales como referencia para las urna autonómica ha dado un magnífico resultado para el PP en Castellón. Alberto Fabra ha mejorado votos en el ayuntamiento y en les Corts. Y enfrente el PSOE, con una campaña sin retorno, se asoma al abismo de una necesaria refundación porque ha perdido en todos los frentes.
El apoyo mayoritario conseguido por Alberto Fabra al frente del ayuntamiento de la capital y en la lista autonómica le permitirá realizar un proyecto de regeneración social y una recuperación económica en una provincia especialmente castigada por la crisis. El triunfador de las elecciones lo sabe y tiene sus prioridades perfectamente organizadas para arrancar la faena.
Pero el PP se encuentra con el problema de la migración de votos del PSOE hacia su izquierda en ayuntamientos como el de Vila-real, lo que puede hacer ingobernables estos municipios sin mayoría absoluta. Por eso pasa a tener más importancia la presidencia de la Diputación para Javier Moliner (un hombre de Alberto Fabra), que sustituye al histórico Carlos Fabra, que seguirá un año más como presidente provincial del partido mientras deshoja la margarita de su próxima ocupación política.
Mientras la alegría corre por las venas del BLOC y Esquerra Unida, el PSOE se asoma a una obligada catarsis después del fracaso de Francisco Toledo y Juan Maria Calles, por no contar el desplome en Benicássim, feudo de Francesc Colomer. Una refundación que tendrá que mirar a Ximo Puig, que mantiene el feudo de Morella.

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Manifiesto de deberes civiles

Escrito por Jesús Montesinos el 21 de Mayo de 2011

Obsesionados por reclamar derechos políticos, la parte de la sociedad civil que se manifiesta estos días en la puerta del Sol de Madrid o en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia olvida sus deberes civiles. La fuerza de choque de la sociedad indignada escora la centralidad hacia la izquierda, con planteamientos contra la banca, a favor de un mayor intervencionismo estatal en la economía o recuperando el gasto social de la socialdemocracia de posguerra. Pero en una huida de mayores responsabilidades nadie plantea deberes como pagar impuestos, la responsabilidad social individual (trabajar más y mejor) o reducir el consumo de bienes y servicios públicos.

Los motivos para el cabreo son evidentes y muchos. Por eso la gran simpatía que despiertan movimientos como el del 15/M, al margen de su sintonía ideológica con la izquierda política. Hay millones de indignados en España y los acampados han encontrado la chispa para ilusionarlos. Además, con su proverbial alejamiento ciudadano, los políticos españoles de cualquier color y valor son incapaces de detectar lo que está pasando. Como mucho intentan muñir el espectáculo mediático y hasta contradecirse con sus acciones. Por eso el cabreo (mejor traducción al español que el indignados de Hessel) seguirá creciendo. Y nadie va a salir a explicar los derechos y deberes a los que optan por tirarse a la calle para pedir el cambio.

Los datos del último trimestre abundan en el desplome económico y la consiguiente desconfianza. Sigue creciendo el paro, el poco crédito que había se dedica a sanear los bancos/cajas y a emisiones de deuda pública y el consumo interno ralentiza su crecimiento a un 0, 7 % ( un 1,7 en último trimestre de 2010), con lo que solo las exportaciones aparecen como baluarte de cierta recuperación muy sectorizada. Esto trae consigo la caída del impuesto de sociedades, el IVA y de otros fondos de recaudación fiscal, con lo que las administraciones dispondrán de un tercio menos de ingresos. El ajuste de servicios, inversiones y gasto corriente va a ser obligado. No va haber ni para pan y circo.

Incluso direccionando todos los ingresos disponibles hacia el gasto social y castigando el hígado de los más ricos, la realidad es tozuda y no hay dinero para tanto bienestar. Los recortes son obligados. Los nuevos ayuntamientos y autonomías necesitarán a partir del día 23 mucha imaginación para gestionar la miseria. Hay pues que ajustar mucho los derechos en esta crisis de época (no época de crisis), aunque en a través de un megáfono quede valiente acabar con Botín. Por eso lo importante en este momento es que la sociedad civil se plantee también sus deberes y racionalice sus derechos. Al fin al cabo, como dicen en la república de Ikea, no es más rico quien más tiene sino quien menos necesita.

Frente a la crisis sistémica los movimientos sociales tienen que defender derechos pero también asumir el cumplimiento de deberes. Dan Heath y Chip Heath dicen en su libro “Cambia el chip” que el esfuerzo está en vencer las resistencias al cambio. Los hábitos políticos que ahora se critican están tan introducidos en nuestra vida que hasta para cambiarlos recurrimos a sus vicios. Unos hábitos que siempre han hablado de derechos a los ciudadanos y nunca recuerdan los deberes (es políticamente incorrecto). De ahí el recurso de la “peña” a los principios del socialismo utópico y a lemas románticos como el que dice: “Si no nos dejáis soñar no os dejaremos dormir.” Pero ni una palabra a los deberes que debe asumir el ciudadano para crear el nuevo sistema por la fatiga del actual (no por derrocamiento en las plazas).

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El BLOG de una PYME: No me puedo manifestar

Escrito por Jesús Montesinos el 19 de Mayo de 2011

¿Qué les voy a decir? En el bar del polígono nos interesa poco o nada la campaña electoral, aunque el domingo iremos a votar como dios manda. Pero lo de los chavales manifestándose contra la política nos ha caído bien. Todos estábamos de acuerdo en zurrarles a los políticos. Unanimidad total, pero nadie estamos por ir a montarse una acampada: tenemos que trabajar todos los días.

La movida es simpática y nos resbala quién está delante o detrás de ella. Y si es de izquierdas o de derechas. Lo importante para los que tenemos la fábrica en el polígono es que alguien se ha puesto a decir que está hasta el pirri, aunque luego hemos tenemos nuestra bronca sobre las quejas de cada uno. Porque al final resulta que el de al lado de mi taller lo que quiere es que le quiten la tasa de basura (tiene una fábrica de piensos) y a mi me interesa un crédito para una máquina nueva y que mi hijo encuentre trabajo.

Si nosotros no nos ponemos de acuerdo y nos conocemos de media vida, cómo van a ponerse los que están en las manifestaciones. Además, se nota que esos chicos no han trabajado mucho. Piden unas cosas que ni la Revolución Francesa. A mi me interesaría que desaparecieran los bancos, porque así no pagaría lo que les debo. ¿Pero quién me hace el descuento de las letras? O lo de las pensiones para las amas de casa. ¡Coño! ¡Me apunto! Que mi mujer venga a la fábrica y yo me quedo en casa por mil euritos al mes. O por quinientos, que me da lo mismo. En lugar de intentar vender lo que fabrico me dedicaría a comprar, que da más gusto.

Estos chicos no conocen mucho lo que pasa en la calle. Se nota que ni han trabajado ni lo intentan, porque así sabrían de verdad lo que es ser autónomo o trabajar en una pequeña empresa. Pero nos encantan porque están contra los fuertes. Y sobre todo contra los políticos, que esos no han trabajado en la vida y chupan del bote. Hay que cambiarlos a todos. Aunque la verdad, después del carajillo, nos hemos quedado tres un rato más hablando de si esta movida aún nos hundirá más el negocio. La conclusión es que hay que ir con cuidado. No sabemos a quién poner si ahora tiramos a los políticos. A mi que no me miren, que tengo que trabajar más y mejor, como dice la Merkel.

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Hay vida más allá de la política

Escrito por Jesús Montesinos el 14 de Mayo de 2011

Hace un año los acreedores le dijeron a Rodríguez Zapatero que pagaba o le explicaban lo que tenía que hacer para poner orden en su casa. Fue en mayo de 2010 cuando el presidente del Gobierno, que negaba la magnitud de la crisis desde 2007, tuvo que enmendar su política económica. Pero aquello fue humo. Un año después, el Fondo Monetario Internacional desconfía del crecimiento español y sigue esperando esas reformas estructurales que deben separarnos del abismo. Y es que en España, con los políticos encelados en permanentes campañas electorales, es imposible que se adopten los cambios estructurales. Es la hora de la sociedad civil.

Hay vida más allá de la política, porque no todo se resuelve entre partidos políticos e instituciones. Para entrar en el mercado alemán lo que hay que hacer es saber fabricar un producto competitivo y saber venderlo. No hace falta ministerio ni consellería alguna. Por eso la sociedad está haciendo sus propias reformas estructurales. En el azulejo de Castellón empresas y trabajadores llegan a sus propios acuerdos salariales sin que importen las sentencias judiciales que reconocen el valor de un convenio con incrementos imposibles cuando cierran las empresas. En otros sitios la alternativa es la economía sumergida, donde solo vale la demanda que haya de tu producto o servicio.

El BBVA se muestra pesimista porque cree que no se han hecho las reformas. Y Moddy´s se sorprende del fácil recurso a la emisión de deuda en las autonomías, sin que nadie reflexione los impuestos que deberán crearse en unos años para hacer efectivos esos pagares y sus intereses. Cualquier empresa pensaría en eso antes de ir al banco, pero desde la política priman las elecciones. Por eso cada vez es más evidente buscar la vida fuera de la política. Si hace cuatro años se hubieran empezado las reformas necesarias en formación intangible ya tendríamos el resultado en el empleo juvenil. Pero en vísperas electorales cualquier candidato que se precie promete una carretera y un AVE, lo que no genera mayor empleo.

Las reformas han sido mínimas. La financiera está saliendo con fórceps porque las cajas no tienes más remedio que sumar sus balances negativos a ver si así salvan el Titanic. Pero incluso en plena catarsis andan con una guerra de depósitos que arrasa con el poco ahorro que queda en el calcetín. En lugar de generar crédito para impulsar el empleo neto, el dinero se va a la deuda institucional y a las primas por depósitos. ¿Saldremos así adelante?

Cuatro años después de iniciada la gran recesión aquí no han cambiado la negoción colectiva (menudo espectáculo el de sindicatos/patronal y Gobierno), las universidades o la pesada estructura administrativa española. Ayer mismo, en Catalunya Radio, tres políticos y dos periodistas se ufanaban en demandar independencia constitucional mientras empresarios catalanes de a pie defienden el mercado único español. Son dos realidades. La política y la real. Es todo tan absurdo que a estas alturas en el litigio de donación de las vivienda como pago de la hipoteca nos podemos encontrar con 17 leyes hipotecarias.

Amanecen liderazgos sociales nuevos al margen de la política, porque los políticos no dan las soluciones, encelados año tras años en permanentes campañas electorales que les impide hablar claro a los ciudadanos. Eso les lleva al gasto social para contentar grupos de votantes, en lugar de a demostrar el valor efectivo de la inversión para crear empleo no subsidiado. Al final y al cabo para vender muebles, zapatos o traer turistas no hacen falta leyes. Como dice Botín, hace falta ganas de triunfar. Y si vendes puedes pagar sanidad, pensiones y educación.

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El BLOG de una PYME: ¡Estamos en campaña!

Escrito por Jesús Montesinos el 11 de Mayo de 2011

Hasta el bar del polígono ha venido esta mañana un candidato del PP a comprarnos eL voto. Con cazadoza y camisa sin corbata el candidato nos ha soltado un sermón de aúpa, hasta que uno lo ha invitado a visitar su fábrica y le ha dicho: Mañana cierro el negocio. ¿Tiene usted empleo para mi? Y el sujeto se ha ido corriendo después de culpar de todo a Zapatero.

Pero luego ha venido el del PSOE, que además es amigo de un liberado de CC.OO. El mismo sermón para conseguir nuestro voto y los mismos miles de empleos prometidos. Así que el colega del polígono le ha repetido la jugada: Mañana cierro el negocio. ¿Tiene usted empleo para mi? Y el candidato ha dicho que la derecha y las empresas están hundiendo a los trabajadores. No se ha llevado una sopa por casualidad. Somos muy sensatos en el polígono.

Así que nos hemos dado por enterados que estamos en campaña, aunque no sabemos muy bien para qué, porque van a salir los mismos con distintos nombres. ¡Menuda cruz! Estos lo que hacen es votar a ver quiénes se quedan los mejores sueldos. Los perdedores solo tendrán migajas. ¿Y quién tiene empleo para nosotros?

Porque en estos meses ya no hay quien aguante. En el polígono nadie ha conseguido un crédito, Crédito y Caución no avala ni a su padre y los proveedores no sirven si no es en efectivo. La nómina la pagamos con el dinero del calcetín y todos hacemos trampa con la cuota de autónomos. ¿Saben todo eso los candidatos? ¿O les cortaría la digestión?

Como se le ocurra venir a otro por el polígono lo metemos a hacer horas hasta que devuelva lo que lleva gastado en carteles. ¡Coño! Con lo fácil que seria que se enteraran qué pasa en el polígono. Pero les da miedo tanta verdad.

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